Este 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón. Especialistas ponen el foco en las enfermedades de la aorta, un grupo de patologías que puede permanecer silencioso durante años y que requiere controles para detectar los cuadros antes de que se compliquen.
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo. En Argentina provocan alrededor de 100 mil fallecimientos por año, equivalentes al 30% del total. En el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora este martes 29 de septiembre, especialistas llaman la atención sobre un conjunto de patologías que puede avanzar durante años sin manifestar síntomas: las enfermedades de la aorta.
La aorta es la arteria más grande del cuerpo humano. Nace directamente del corazón y distribuye la sangre oxigenada hacia el cerebro, los brazos, los órganos abdominales y las piernas. Por esa función, cualquier alteración puede comprometer el flujo sanguíneo.
El doctor Ignacio De Luca, jefe de Cirugía Vascular y Endovascular del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), explicó que el concepto de enfermedad aórtica comprende distintas condiciones, entre ellas los aneurismas de aorta torácica o abdominal, la disección aórtica, las enfermedades genéticas del tejido conectivo, la válvula aórtica bicúspide, la coartación y la aortitis.
Una enfermedad que puede no dar señales
Uno de los principales problemas es que los aneurismas pueden crecer lentamente sin provocar molestias. Por eso, en muchos casos son descubiertos de manera casual durante estudios solicitados por otros motivos.
Entre los principales factores de riesgo aparecen la hipertensión arterial mal controlada, el tabaquismo y la aterosclerosis. También tienen relevancia los antecedentes familiares de aneurisma o disección, determinadas enfermedades genéticas, la válvula aórtica bicúspide y los traumatismos torácicos de alto impacto.
De Luca señaló que la hipertensión arterial está presente en casi el 80% de los casos de disección aórtica. Además, algunas enfermedades aórticas presentan mayor frecuencia según la edad y el sexo, por lo que los controles deben considerar los factores de riesgo individuales.
La situación cambia cuando aparecen síntomas asociados a una complicación. Un dolor torácico o de espalda muy intenso y de aparición súbita, descrito muchas veces como desgarrante o similar a una puñalada, puede ser una señal de alarma. También pueden presentarse baja presión arterial, sudoración fría, mareos, desmayo o síntomas neurológicos repentinos.
Ante estos cuadros, la indicación es acudir inmediatamente a una guardia, ya que el tiempo resulta determinante.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de las enfermedades aórticas se apoya principalmente en estudios de imágenes. El ecodoppler es una herramienta utilizada para detectar aneurismas abdominales en personas con factores de riesgo; el ecocardiograma permite evaluar la aorta ascendente y la válvula aórtica, mientras que la angiotomografía computada resulta fundamental para confirmar diagnósticos y planificar tratamientos, especialmente frente a cuadros agudos.
El abordaje depende del tamaño y la ubicación del aneurisma y de si la enfermedad se encuentra en una etapa aguda o crónica. Los aneurismas pequeños pueden requerir seguimiento periódico mediante imágenes y un control estricto de la presión arterial y el colesterol, además del abandono del tabaquismo.
Cuando el aneurisma alcanza dimensiones consideradas de riesgo, puede indicarse una reparación programada. Según el caso, existen alternativas de cirugía abierta y procedimientos endovasculares mínimamente invasivos.
En las disecciones aórticas agudas, el tratamiento depende del sector comprometido. Las que afectan la aorta ascendente constituyen una emergencia quirúrgica, mientras que algunas disecciones de la aorta descendente pueden comenzar con tratamiento médico y requerir una intervención posterior si aparecen complicaciones.
Prevención y detección temprana
El mensaje central de los especialistas apunta a la prevención. Controlar regularmente la presión arterial, no fumar y prestar atención a los antecedentes familiares son medidas relevantes.
También se plantea el rastreo mediante ecodoppler en personas mayores de 65 años, especialmente varones con antecedentes de tabaquismo, y en quienes tienen antecedentes familiares de aneurisma.
La enfermedad de la aorta puede avanzar en silencio, pero su detección temprana permite establecer controles y tratamientos antes de que aparezcan complicaciones graves. En el Día Mundial del Corazón, la prevención vuelve a ocupar un lugar central: conocer los factores de riesgo y consultar a tiempo también forma parte del cuidado cardiovascular.


