Con una producción petrolera en expansión, nuevas inversiones y proyectos orientados a la exportación, la formación neuquina se convirtió en una pieza central de la economía argentina. El desafío ya no es solamente extraer más, sino desarrollar la infraestructura necesaria para sostener ese crecimiento.
Durante años, la Argentina dependió de la importación de energía para cubrir parte de su demanda interna. Ese escenario comenzó a modificarse con el desarrollo de Vaca Muerta, una formación geológica ubicada principalmente en la provincia de Neuquén que hoy concentra buena parte de la expansión petrolera y gasífera del país.
El cambio se refleja en los niveles de producción. En agosto de 2026, Vaca Muerta alcanzó una producción de aproximadamente 669.800 barriles diarios de petróleo, un 27,2% más que en el mismo mes del año anterior. En ese período, la producción nacional llegó a 939.311 barriles diarios, por lo que la formación explicó alrededor del 71,3% del total. Los datos surgen de las declaraciones de producción de las operadoras ante la Secretaría de Energía, procesadas por el medio especializado Shale24.
El potencial de la formación también fue actualizado por un estudio del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), solicitado por la Secretaría de Energía. El trabajo estimó que Vaca Muerta cuenta con 30.170 millones de barriles de petróleo técnicamente recuperables, un volumen que amplía las perspectivas de desarrollo de la actividad.
El crecimiento se traduce en nuevos proyectos de inversión. El 30 de octubre, YPF presentó una solicitud para incorporar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) el desarrollo de Bajo del Toro, un proyecto que contempla una inversión estimada de US$8.729 millones. La iniciativa, que también involucra a Vista Energy, prevé la perforación de 440 pozos y exportaciones proyectadas por aproximadamente US$25.000 millones durante su horizonte de desarrollo.
Sin embargo, el crecimiento de la producción plantea otra exigencia: contar con infraestructura para transportar y comercializar los recursos. Oleoductos, gasoductos, plantas de procesamiento y terminales de exportación forman parte de una agenda que excede la actividad extractiva.
En ese sentido, el proyecto Vaca Muerta Oil Sur, que conecta la cuenca neuquina con la costa atlántica de Río Negro, busca ampliar la capacidad de transporte y exportación de petróleo. La obra contempla un oleoducto de 437 kilómetros y una capacidad inicial de transporte de 377.400 barriles diarios.
El impacto potencial alcanza a distintos sectores: construcción, transporte, servicios industriales, tecnología y empleo. También abre interrogantes sobre la distribución territorial de los beneficios, el desarrollo de proveedores nacionales y la capacidad de las economías regionales para integrarse a esta nueva dinámica.
Vaca Muerta representa una oportunidad energética y económica de escala internacional. Pero su desarrollo plantea una cuestión que va más allá de los niveles de producción: cómo transformar los recursos naturales en infraestructura, actividad económica y capacidades productivas sostenibles para el conjunto del país.
Fuentes consultadas
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Secretaría de Energía, declaraciones de producción de agosto de 2026, procesadas por Shale24.
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Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), estudio de recursos técnicamente recuperables.
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Reuters, 30 de octubre de 2026, presentación de YPF al RIGI.
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Diario Río Negro, información sobre Bajo del Toro y sus proyecciones.
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Boletín Oficial de la República Argentina, Resolución 302/2025, Vaca Muerta Oil Sur.


