El Gobierno avanzó durante 2026 con una fuerte tanda de designaciones judiciales. En septiembre, la llegada de Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola a la Cámara Federal volvió a poner el foco sobre el peso político de algunos tribunales y sobre las vacantes que todavía quedan por cubrir.
Una Justicia con menos vacantes, pero todavía en movimiento
La cobertura de cargos judiciales se convirtió en una de las políticas institucionales que el Gobierno de Javier Milei aceleró durante 2026.
El proceso tiene una explicación concreta: la Justicia nacional y federal arrastra desde hace años un número elevado de vacantes. El Consejo de la Magistratura mantiene actualmente 159 vacantes en trámite dentro del propio organismo, 85 en el Poder Ejecutivo y otras 67 en el Senado. El mapa oficial fue actualizado el 4 de septiembre.
Pero detrás de esos números hay algo más que una cuestión administrativa.
Cada nombramiento modifica la composición de un tribunal y, en algunos casos, puede tener consecuencias sobre causas de alto impacto político.
El salto de 2026
Durante este año el Gobierno avanzó con una importante cantidad de designaciones.
En junio, el Senado aprobó una tanda de 74 pliegos judiciales, mientras que el Ejecutivo comenzó posteriormente a formalizar los nombramientos. El proceso incluyó jueces, fiscales y defensores en distintas jurisdicciones.
El propio Ministerio de Justicia mantiene un registro oficial de las designaciones de magistrados de la Justicia Federal y Nacional correspondientes a 2026.
El objetivo declarado por el Gobierno es reducir las vacantes y acelerar el funcionamiento de los tribunales.
La discusión política aparece en otro lugar: qué perfiles llegan a esos cargos, cómo fueron seleccionados y qué tribunales pasan a tener una nueva integración.
Comodoro Py, el punto más sensible
El caso que concentró mayor atención en las últimas semanas fue el de Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola.
El Gobierno oficializó el 2 de septiembre sus designaciones como integrantes de la Sala I de la Cámara Federal porteña, y ambos juraron al día siguiente.
No se trata de un tribunal más.
La Cámara Federal porteña funciona como instancia de revisión de las decisiones de los jueces de Comodoro Py y tiene intervención en algunas de las causas judiciales de mayor impacto político del país.
Por eso, la incorporación de Bertuzzi y Yadarola excede la cobertura de dos vacantes: también modifica el equilibrio de una sala que puede intervenir en expedientes sensibles para funcionarios, dirigentes y empresarios.
El debate sobre cómo se cubren las vacantes
La velocidad del proceso abrió otra discusión: no alcanza con reducir el número de vacantes. También importa cómo se seleccionan los magistrados.
Una editorial reciente de LA NACION planteó justamente esa preocupación y señaló que los nuevos jueces deben llegar a sus cargos por mérito, idoneidad y trayectoria, y no por afinidades políticas.
La cuestión es institucional y atraviesa a cualquier gobierno: una Justicia con tribunales incompletos funciona peor, pero una política de nombramientos también necesita reglas claras, transparencia y criterios de selección que preserven la independencia judicial.
¿Cobertura de vacantes o reconfiguración?
La administración de Milei presenta el proceso como una forma de poner en funcionamiento una Justicia que acumuló cargos vacantes durante años.
Los números muestran que el proceso sigue abierto. El mapa del Consejo de la Magistratura registra concursos y expedientes en distintas etapas, desde la selección de candidatos hasta los pliegos que esperan tratamiento en el Senado.
La pregunta política, entonces, no es solamente cuántos jueces faltan.
Es qué Justicia quedará conformada cuando termine este proceso.
Porque los nombramientos de magistrados tienen una particularidad: sus efectos no terminan con un gobierno ni con una elección. Los jueces que hoy llegan a sus cargos pueden tomar decisiones sobre el poder político durante muchos años.
Y ahí está una de las discusiones institucionales que recién empieza a tomar dimensión.


